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| El pasado... |
Abandonamos Nanyuki con una tierna inconciencia de lo que se estaba por venir; y aquella bella mañana de octubre nos vió partir hacia Marsabit, ciudad situada en la parte norte de Kenia, sobre la ruta principal que lleva a Moyale, el paso fronterizo más transitado hacia Etiopía, pero a su vez, el menos recomendado para nuestra carencia de visa.
Pero eso quedaba para más adelante y por el momento nos dirigíamos hacia la desértica ciudad con las mútiples intenciones de informarnos sobre la situación en el lago Turkana, abastecernos de dinero, cosas básicas que venían escaseando y empezar a merodear el norte de Kenia y su importante historia arqueológica.
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| Juan en la desértica y infinita ruta hacia el pasado... |
Nos aventuramos a la ruta bajo la advertencia de que Nanyuki era una especie de punto limítrofe entre la Kenia conocida y la que estaba por venir, y de que el camino iba a ser largo y cansador... Pero todo eso no nos movió un sólo pelo y encaramos hacia nuestra primer escala, Isiolo… pidiendo aventura, dificultades, un cambio de aire, y un poco más de acción; y desatentos a que lo que venimos pidiendo se cumple a rajatabla, se desató una de las más emocionantes, dificultosas y extenuantes historias de nuestras vidas.
Nos levantó un mega camión que nos abandonó en el corazón de esta ciudad de medianas dimensiones que emerge a los costados de la ruta, y ocurrió que cuando descendimos, el panorama ambiental ya era completamente distinto.
Calor mutante, un desierto que todavía nos estamos preguntando dónde empezó, y un recambio de gente llamativo y calificable de insoportables y atrevidos. Sólo yacimos en el pueblo por unos veinte minutos para morfar un chapati con huevo y salir corriendo del irrelatable asedio de TODOS... para pedirnos plata, para mirarnos, para molestarnos, o para ver si éramos humanos...
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| Imponente y magnánima montaña desafiando a la ruta... |
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| Brecha espacio temporal entre el presente y el pasado... |
En fin... realmente se empezaba a complicar. Por la ruta no pasaba nadie y lo único que nos dió un aventón fue un camión militar tripulado por cuatro soldados británicos que se dirigían hacia un campo de entrenamiento perdido en alguna parte del desierto... y a partir de acá fijate... Los tres teníamos cara de desconcierto y desorientación, pero había que seguir... pero cómo? era una buena pregunta para aquella situación... y entonces…
Nunca estuvimos tan contentos de ver chinos. Los chinos están allí dónde nadie quiere ir, donde nadie llega, y generalmente no están perdiendo el tiempo, y en África, sino están sacando fotos, están construyendo rutas. Vamos los chinos carajo!!!... los únicos que aparecen yendo y viniendo por ésta parte de Kenia con sus camiones manejados por keniatas, llevando y trayendo gente, máquinas o agua de una punta a la otra de la obra.
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| Camión extrayendo agua de un pozo para llevar hacia otra parte de la obra... |
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| Vamos las bandas del desierto!!!... |
Y por unos cuantos kilómetros nos pasaron de mano en mano, de camión en camión, de posta en posta, para depositarnos en el área más loca, llamativa y desconocida para nuestras pequeñas cabezas futurísticas...
Hay un puente en algún lugar del desierto, exactamente donde termina la ruta que los chinos están construyendo, que según nuestras conclusiones es una de estas puertas hacia la cuarta dimensión, que cuando la cruzas, te deposita directamente en el pasado, pasado lejano, que roza la prehistoria, posiblemente muy cercano a los picapiedras...
Cuando me quise dar cuenta Juli se había transformado en Juli Fox, y Juan en el Doc, y estaban rodeados de tribus que acusaban nombres como "Samburus" y otros que no me interesa acordarme... Absolutamente impactantes... vestidos, o más bien desvestidos, y adornados con plumas, aros, bastones... impresionantemente coloridos, absolutamente atemporales... despampanantes.
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| En el límite del presente y el pasado... |
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| Transición... |
El paisaje sin palabras, sólo faltaban las cavernas. En un momento dudé sino eran extras de alguna megaproducción Hollywoodense, pero no vi a Brad Pitt y me tuve que convencer de que realmente estábamos entrando al pasado, y que no había vuelta atrás. (Hay que aclarar que por suerte antes de entrar al pasado hay gente en la puerta que vende marihuana barata con fines terapéuticos). Nos pusimos los anteojos 3D y esperamos a que pase alguien para ver si podíamos llegar a Marsabit.
Carapachin chin chirinchin... carapachin chin chirinchin... una y otra vez, repetidamente. De acá no nos saca ni Cristo pensamos, pero Dios por suerte y como venimos repitiendo en este blog, está en todos lados, incluso en el pasado, y de repente milagrosamente nos mandó un corresponsal al rescate. Vamos y aguanten los curas del desierto!!! apareció un cura super sport en el desierto!!! Sí!!!... así de satánico!!!... un cura en camioneta 4x4, que además paró!!!... y aunque llevaba un montón de cosas en su caja, inclusive una familia con un nene, se ofreció a llevarnos.
¿Adónde se dirige padre?... “Al lago Turkana hijos”, “un pueblo llamado Loyangalani”. “mmm....mmm” (santa duda)... nos miramos y Juan preguntó: “ustedes quieren ir a Marsabit?”... Sin responder agarramos las cosas y enconmendamos nuestras almas al señor una vez más. “Diosh sosh lo más, cuánto te debo?... nos dijo: “nah dejá... todo en orden boló...” (MRL dixit).
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| Primeros segundos en el pasado... |
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| De tour por alguna época prehistórica... |
No teníamos idea de cuánto tiempo de viaje teníamos y el cura no se porqué dijo tres horas, y tampoco se porque nosotros le creímos. En fin... el viaje fue al mismo tiempo uno de los peores que hicimos y uno de los más increíbles que se puedan hacer.
Por un lado, el camino era un gran pozo interminable y una gran nube de polvo que nos tiñó los pulmones de marrón en escasos minutos, mientras nuestros ojetes y nuestras cabezas hacían de tope entre la base y el techo.
Para contrarestar esto nos sacamos toda la ropa, nos la pusimos de barbijo y nos dedicamos a putear constantemente en todos los idiomas africanos que conocemos, español, inglés, y gracias a Juancito, también en alemán. Y para aliviar el tuje y la cabeza nos parábamos y viajábamos colgados de la parte de atrás al mejor estilo Indiana Jones.
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| Están en todos lados y también en el más allá... como los chinos... |
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| Todas las fotos con la misma remera?... Cuántos post hace que no te la sacás?... |
Blasfemia va blasfemia viene, los muchachos se entretienen... y lo que pasó es que por el otro lado de la ecuación, el desierto que se abrió delante nuestro podía ser Marte o la guerra de las galaxias; indescriptibles montañas y una inabarcable soledad, se sumaron a una luna llena gigante que nos iluminó el camino más rústico que transitamos, regalando sensaciones... ¿si uso la palabra “místicas” piensan que el cura nos hizo religiosos o que nos estámos rehabilitando de alcoholismo?...
En el pasado pasan estas cosas y también que tres horas de viaje te pueden parecer seis, por lo cual deducimos que en viajes temporales el tiempo se multiplica o se divide por dos, depende el tramo y la época histórica.
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| Que buen lugar mi Dios!!!... |
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| Habitantes del limbo atemporal... |
En un momento nos dijeron que habíamos llegado a Loyangalani y pensamos que todos se habían mudado, o que el cura había estado tomando grapa, pero no, era ahí. Lo que pasa es que se veía una sola luz, un par de chozas alrededor y nada abierto, y nosotros veníamos con hambre atrasada... en el tiempo (cuac).
El cura dijo chau y se perdió en la oscuridad, “como si Dios se lo hubiera llevado”, y nosotros quedamos más desorientados que los chinos que construyen las rutas. El viento intenso y caliente que circulaba le ponía una cuota de incomodidad a todo, así que decidimos poner la carpa abajo de un árbol cercano, abrir una lata de choclo que atesorábamos, e irnos a dormir antes de que algo malo pase...
No sabíamos si estábamos en Kenia o en el no lugar, lo que era seguro era que no teníamos plata, y como estamos en el pasado todavía no se inventaron los cajeros automáticos, así que teníamos que ver como subsistir...
Mañana no se pierdan la segunda parte... no se la pierdan no…
Así se ve el desierto desde la "ruta"...