30/12/2010

Lago Turkana (tetralogía especial)... Volver al pasado (Segunda parte)... Las misiones católicas...

Primera  mañana en el pasado... Loyangalani...
Y pasando por alto que a la noche, y por culpa del viento la carpa tendía a volarse, y que dormimos bastante poco y mal, amanecimos en el pasado nuevamente, y ya no sabíamos si algún día íbamos a “volver al futuro”... Damos lugar de esta manera entonces a una catarata de cuacs para comenzar el post.

Es que si ustedes hubieran visto la cara y la risa de Juan como la vi yo en el momento de levantarme... Parecía estar ante algún tipo de revelación graciosa. Juli Fox se le sumaba a un costado, y ante tanta risa y sonrisa extraña decidí salir... y claarooo... La noche se había hecho día y el día nos alumbró, y resulta que los que viven en Loyangalani son gente del pasado que no está acostumbrada a ver gente del futuro.


Carpa bajo en árbol central del centro del pueblo...
Capos intergalácticos...
Lago Turkana...
Entonces el cuadro se componía de la siguiente forma: alrededor desierto profundo y por todo el perímetro unas bonitas chozas de paja super pintorescas. En el medio exacto del pueblo, abajo del árbol más grande, nosotros con nuestro carpa futurística. Al frente y todo alrededor de la carpa muchedumbres de personas provenientes de tres tipos de tribus, (imposible describir la vestimenta, ojala haya fotos), mirándonos como si la carpa fuera una nave espacial que había chocado contra la Tierra y nosotros sus tripulantes, unos alieníjenas semi-dormidos de color blanco pálido, con los cuerpos adornados con cosas raras, hablando algún idioma alieníjena no registrado, bultos gigantes no identificados, y de muy dudosas intenciones...

Yo si hubiera sido ellos por las dudas nos mataba, pero la gente del pasado es muchísimo más buena y copada que la gente del futuro, y no entienden de estas estupideces de matemos al distinto, y en vez de agredirte o ignorarte, te pelan una sonrisa y te invitan a pasar...


Casas en una dimensión poco conocida...
Gigantes pequeños...
Habitantes del no lugar...
Y así fue que levantamos la carpa, palpamos los bolsillos... platita no tá, cajeros no hay, panchita tiene hambre, hay que mendigar... y para mendigar no hay mejor lugar que la iglesia y sus misiones, ya sean católicas, ortodoxas, o evangélicas... Las misiones del pasado son mucho más buena onda que las del futuro, y en vez de romper los huevos, ayudan. Las habitan personas que obligadamente tienen una acentuada vocación de asistencia al prójimo, ya que verdaderamente hay que tener pelotas para venirse a vivir al pasado, no se crean que es tan fácil...

Misión católica de Marsabit... Honor y respeto...
Jóven Samburu...
Algo para tener en cuenta...
En el pasado no hay electricidad, no hay calles, no hay heladera, no hay cajeros, no hay mucha variedad de comida, no hay bar, pub, shopping, televisor, dvd, gas, diarios, helado, super mercados, ni transporte público, y hace un calor infernal del demonio.

El padre Mario, las chicas, un borrachín y los invasores...
Sólo la gente que viene del futuro ha logrado introducir algunos celulares, y se traen cada tanto una 4x4 que sirve para moverse entre los pueblos vecinos. Caminos casi no hay, razones para transitarlos tampoco, entonces si venís hasta acá es, o porque te dejaste llevar (nuestro caso), o porque queres ayudar (caso del padre Mario, un genio colombiano, paisa, muy inteligente y excelente persona... nuestro cariño y recuerdo para el), o porque te viniste en cámara del tiempo personal (tipo avión) que te saca cuando quieras nuevamente.

Belleza austera...
Atardecer a orillas del Lago Turkana...
Palmeras resistiendo los embates de la aridez...
Nosotros teníamos que buscar un nuevo hueco dimensional para intentar volver, y entonces pasó que para ir tirando nos dieron un lugar para carpear, una ducha, café colombiano, y nos proveyeron de agua y de contención espiritual, además de darnos algunas claves para seguir avanzando hacia la dimensión vecina.

Nuestro siguiente punto a alcanzar para dar un paso más en la batalla (como v8) hacia la frontera Etiope de Omorate, era otro asentamiento al borde del Lago Turkana llamado North Horn, al que casualmente (como “La Mente” en Perú), se dirigían unos amigos de la misión en dos días, montados en una de sus naves espaciales y que muy gustosos aceptaron colaborar con esta banda de pecadores... En el momento en que se confirmó tan decisivo evento, se desataron aplausos y vibraron los pitos y cornetas por la histórica e inolvidable mano de Dios... Gracias a los pastores del señor y especialemente a Mario! sin ustedes transitar el pasado sería imposible.


Poco para hacer... mucho para admirar...
Juli en una de sus típicas fotos para la  mami...
Reposando bajo pinturas rupestres de miles de años de antiguedad...
Entre todas estas movilizaciones y asistencias que les cuento, tuvimos el honor de conocer y ser guiados y asistidos por la infinita buena onda de Rita y Peta (los nombres reales se los debo), dos chicas originarias de la zona, que como si fuera poco nos dieron el absolutamente necesario condimento de la diversión y el recreamiento, organizando caminatas y chapuzones en el Lago Turkana, visitas a pinturas rupestres realizadas en rocas desérticas de miles de años de antiguedad, y que nos contaron, relataron, y mostraron las características más importantes y sobresalientes de las tribus circundantes, solventando en la medida de lo posible los baches temporales y las barreras culturales que nos separaban... Otro aplauso gigante para la infinita y desinteresada onda de las chicas...

Caminando por un pequeño oasis...
Perdidos en el tiempo...
El Rioba...
Nuestro tiempo de espera transcurrió entonces caminando bajo un intenso sol y tomando chai, comiendo mandazi, frijoles y lo que hubiera disponible en el bar de nuestro amigo somalí, un musulmán que siempre estaba de buen humor, y con el cual tuvimos una grotesca, pero divertida relación de regateo, debido a que de nuestros pobretones bolsillos sólo caían monedas.

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El "bar" donde pasamos la mayor parte de nuestra estadía...

Un día vimos un japo que andaba con una cámara de fotos (obvio) y que se movía como un extra photoshopeado y animado dentro de la película atemporal. Andaba sacando fotos por todo África, y se ve que tenía una de estas cámaras del tiempo personales, ya que se estaba yendo a Somalía, y de ahí a Ghana, y ya venía de no se cuantos países... sin transpirar y con las ideas bien claras el japo.

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Reabasteciéndonos de agua para poder subsistir...

Partió nuestro transporte a la siguiente dimensión un día de mañana y nuevamente nos introdujimos en el áspero desierto, a probar suerte a otro desconocido y remoto lugar, pero en el cual ya teníamos el contacto de otra misión católica, manejada por un cura alemán, al cual le íbamos a rogar nuevamente un espacio para dormir, si podíamos algo para comer, y una solución para intentar seguir avanzando hacia nuestro objetivo principal, la frontera de Etiopía, Omorate, y nuestra ilusión de poder pasar a la dimensión rastafaraaaaaa...


Actor porno y personas normales...
Actor porno II y personas normales nuevamente...
El bar de nuestro mejor amigo somalí...
La estadía en Loyangalani es un evento inconmensurable e infinitamente inolvidable, una realidad sumergida en los abismos del tiempo, tan virgen como bella, rústica y pura... torbellinos  de identidad y cultura desplegadas en los bordes de cualquier línea temporal, dificil de encontrar y también de imaginar... esperemos que las fotos hagan lo suyo aunque sabemos que es bastante difícil...

Pastoreando en el desierto...
Prístinas sonrisas...
El Rioba II...
Nos vemos en el próximo agujero cuatridimensional... (continuará)...

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 Disfrutando del gran lago con el borrachín...

28/12/2010

Lago Turkana (Tetralogía especial)... Volver al pasado (primera parte)... Loyangalani...

El pasado...
Abandonamos Nanyuki con una tierna inconciencia de lo que se estaba por venir; y aquella bella mañana de octubre nos vió partir hacia Marsabit, ciudad situada en la parte norte de Kenia, sobre la ruta principal que lleva a Moyale, el paso fronterizo más transitado hacia Etiopía, pero a su vez, el menos recomendado para nuestra carencia de visa.

Pero eso quedaba para más adelante y por el momento nos dirigíamos hacia la desértica ciudad con las mútiples intenciones de informarnos sobre la situación en el lago Turkana, abastecernos de dinero, cosas básicas que venían escaseando y empezar a merodear el norte de Kenia y su importante historia arqueológica.

Juan en la desértica y infinita ruta hacia el pasado...
Nos aventuramos a la ruta bajo la advertencia de que Nanyuki era una especie de punto limítrofe entre la Kenia conocida y la que estaba por venir, y de que el camino iba a ser largo y cansador... Pero todo eso no nos movió un sólo pelo y encaramos hacia nuestra primer escala, Isiolo… pidiendo aventura, dificultades, un cambio de aire, y un poco más de acción; y desatentos a que lo que venimos pidiendo se cumple a rajatabla, se desató una de las más emocionantes, dificultosas y extenuantes historias de nuestras vidas.

Nos levantó un mega camión que nos abandonó en el corazón de esta ciudad de medianas dimensiones que emerge a los costados de la ruta, y ocurrió que cuando descendimos, el panorama ambiental ya era completamente distinto.

Calor mutante, un desierto que todavía nos estamos preguntando dónde empezó, y un recambio de gente llamativo y calificable de insoportables y atrevidos. Sólo yacimos en el pueblo por unos veinte minutos para morfar un chapati con huevo y salir corriendo del irrelatable asedio de TODOS... para pedirnos plata, para mirarnos, para molestarnos, o para ver si éramos humanos...

Imponente y magnánima montaña desafiando a la ruta...
Brecha espacio temporal entre el presente y el pasado...
En fin... realmente se empezaba a complicar. Por la ruta no pasaba nadie y lo único que nos dió un aventón fue un camión militar tripulado por cuatro soldados británicos que se dirigían hacia un campo de entrenamiento perdido en alguna parte del desierto... y a partir de acá fijate... Los tres teníamos cara de desconcierto y desorientación, pero había que seguir... pero cómo? era una buena pregunta para aquella situación... y entonces…

Nunca estuvimos tan contentos de ver chinos. Los chinos están allí dónde nadie quiere ir, donde nadie llega, y generalmente no están perdiendo el tiempo, y en África, sino están sacando fotos, están construyendo rutas. Vamos los chinos carajo!!!... los únicos que aparecen yendo y viniendo por ésta parte de Kenia con sus camiones manejados por keniatas, llevando y trayendo gente, máquinas o agua de una punta a la otra de la obra.

Camión extrayendo agua de un pozo para llevar hacia otra parte de la obra...
Vamos las bandas del desierto!!!...
Y por unos cuantos kilómetros nos pasaron de mano en mano, de camión en camión, de posta en posta, para depositarnos en el área más loca, llamativa y desconocida para nuestras pequeñas cabezas futurísticas...

Hay un puente en algún lugar del desierto, exactamente donde termina la ruta que los chinos están construyendo, que según nuestras conclusiones es una de estas puertas hacia la cuarta dimensión, que cuando la cruzas, te deposita directamente en el pasado, pasado lejano, que roza la prehistoria, posiblemente muy cercano a los picapiedras...

Cuando me quise dar cuenta Juli se había transformado en Juli Fox, y Juan en el Doc, y estaban rodeados de tribus que acusaban nombres como "Samburus" y otros que no me interesa acordarme... Absolutamente impactantes... vestidos, o más bien desvestidos, y adornados con plumas, aros, bastones... impresionantemente coloridos, absolutamente atemporales... despampanantes.

En el límite del presente y el pasado...
Transición...
El paisaje sin palabras, sólo faltaban las cavernas. En un momento dudé sino eran extras de alguna megaproducción Hollywoodense, pero no vi a Brad Pitt y me tuve que convencer de que realmente estábamos entrando al pasado, y que no había vuelta atrás. (Hay que aclarar que por suerte antes de entrar al pasado hay gente en la puerta que vende marihuana barata con fines terapéuticos). Nos pusimos los anteojos 3D y esperamos a que pase alguien para ver si podíamos llegar a Marsabit.

Carapachin chin chirinchin... carapachin chin chirinchin... una y otra vez, repetidamente. De acá no nos saca ni Cristo pensamos, pero Dios por suerte y como venimos repitiendo en este blog, está en todos lados, incluso en el pasado, y de repente milagrosamente nos mandó un corresponsal al rescate. Vamos y aguanten los curas del desierto!!! apareció un cura super sport en el desierto!!! Sí!!!... así de satánico!!!... un cura en camioneta 4x4, que además paró!!!... y aunque llevaba un montón de cosas en su caja, inclusive una familia con un nene, se ofreció a llevarnos.

¿Adónde se dirige padre?... “Al lago Turkana hijos”, “un pueblo llamado Loyangalani”. “mmm....mmm” (santa duda)... nos miramos y Juan preguntó: “ustedes quieren ir a Marsabit?”... Sin responder agarramos las cosas y enconmendamos nuestras almas al señor una vez más. “Diosh sosh lo más, cuánto te debo?... nos dijo: “nah dejá... todo en orden boló...” (MRL dixit).

Primeros segundos en el pasado...
De tour por alguna época prehistórica...
No teníamos idea de cuánto tiempo de viaje teníamos y el cura no se porqué dijo tres horas, y tampoco se porque nosotros le creímos. En fin... el viaje fue al mismo tiempo uno de los peores que hicimos y uno de los más increíbles que se puedan hacer.

Por un lado, el camino era un gran pozo interminable y una gran nube de polvo que nos tiñó los pulmones de marrón en escasos minutos, mientras nuestros ojetes y nuestras cabezas hacían de tope entre la base y el techo.

Para contrarestar esto nos sacamos toda la ropa, nos la pusimos de barbijo y nos dedicamos a putear constantemente en todos los idiomas africanos que conocemos, español, inglés, y gracias a Juancito, también en alemán. Y para aliviar el tuje y la cabeza nos parábamos y viajábamos colgados de la parte de atrás al mejor estilo Indiana Jones.

Están en todos lados y también en el más allá... como los chinos...
Todas las fotos con la misma remera?... Cuántos post hace que no te la sacás?...
Blasfemia va blasfemia viene, los muchachos se entretienen... y lo que pasó es que por el otro lado de la ecuación, el desierto que se abrió delante nuestro podía ser Marte o la guerra de las galaxias; indescriptibles montañas y una inabarcable soledad, se sumaron a una luna llena gigante que nos iluminó el camino más rústico que transitamos, regalando sensaciones... ¿si uso la palabra “místicas” piensan que el cura nos hizo religiosos o que nos estámos rehabilitando de alcoholismo?...

En el pasado pasan estas cosas y también que tres horas de viaje te pueden parecer seis, por lo  cual deducimos que en viajes temporales el tiempo se multiplica o se divide por dos, depende el tramo y la época histórica.

Que buen lugar mi Dios!!!...
Habitantes del limbo atemporal...
En un momento nos dijeron que habíamos llegado a Loyangalani y pensamos que todos se habían mudado, o que el cura había estado tomando grapa, pero no, era ahí. Lo que pasa es que se veía una sola luz, un par de chozas alrededor y nada abierto, y nosotros veníamos con hambre atrasada... en el tiempo (cuac).

El cura dijo chau y se perdió en la oscuridad, “como si Dios se lo hubiera llevado”, y nosotros quedamos más desorientados que los chinos que construyen las rutas. El viento intenso y caliente que circulaba le ponía una cuota de incomodidad a todo, así que decidimos poner la carpa abajo de un árbol cercano, abrir una lata de choclo que atesorábamos, e irnos a dormir antes de que algo malo pase...

No sabíamos si estábamos en Kenia o en el no lugar, lo que era seguro era que no teníamos plata, y como estamos en el pasado todavía no se inventaron los cajeros automáticos, así que teníamos que ver como subsistir...

Mañana no se pierdan la segunda parte... no se la pierdan no…

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Así se ve el desierto desde la "ruta"...

26/12/2010

Nanyuki, Mount Kenia... cruzando nuevamente el Ecuador...

Cartel Ecuatorial en Nanyuki...
Enloquecidos del loco ritmo de la capital keniata, pero satisfechos con las experiencias acumuladas, este equipo de buenas personas, pero dudosas intenciones, salió hacia uno de los pueblos base para el escalamiento de la montaña más alta y representativa del país, el inmenso e imponente Monte Kenia.

Nuestra visita al lugar tuvo mucho más que ver con disfrutar un poco del paisaje, o hacer una parada antes del adentramiento en la parte norte del país, que con hacernos los alpinistas en las laderas de tremendo armatoste.

Así que desde ya les digo que si pensaban ver fotos de Julián agarrado de unas piedras haciéndose el Tom Cruise a punto de caer al precipicio, se vayan olvidando. Que tanto él como Juan hagan ejercicios mañaneros como si estuvieran viendo el programa de María Amuchástegui, no significa que se esten preparando para un gran desafío, sino solamente, y más bien demuestra, las intenciones gays reprimidas que se profesan. Fotos a la venta...

Vista del Monte Kenia desde las calles de Nanyuki...
En fin, prosigamos. Para esto de disfrutar el paisaje, teníamos el contacto de otro couchsurfer que justamente es un guía de montaña en la zona, y que había quedado en darnos asilo político durante al menos un par de días de nuestra estadía en la ciudad.

Cuando llegamos lo contactamos, pero resultó ser que el tipo vivía como a media hora del centrito, motivo por el cual decidimos que por el momento sería mejor meternos en el típico hotelucho de mala muerte, que por un dólar por día te provee de un baño y un colchón generalmente algo pulgoso, pero que se mantiene la mayoría de las veces dentro de los estándares de dignidad. De esta manera evitábamos más viajes.

El reflejo de la ignorancia, la vagancia y el miedo del ser humano...
Bedford... el camión inmortal posando para la foto...
La verdad que si Nanyuki tiene algo para destacar es que se diferencia del resto, y diría casi de la totalidad de las ciudades que veníamos transitando, por el especial énfasis que se le da a la decoración en los restaurantes, verdulerías y todo sitio abierto al público.

Como hacía mucho tiempo que no nos pasaba, nos sentimos atraídos por cosas como tomar un café en un lugar sólo por ser atractivo y agradable a la vista; o por comprar alguna fruta por lo brillosa y apetecible que estaba expuesta. El famoso principio de: “la comida primero entra por los ojos”.

No sería justo olvidarme tampoco de la cantidad de carnicerías que ostentaban sus infinitas reses, medias reses, corderos, etc., que con precios mucho más que accesibles, nos proveyeron de unos mogo bifes como hacía mucho que no veíamos y degustábamos, llenando así nuestras vidas de sangre y proteínas, y haciendo de cada plato casi un deporte extremo.

Bedford... el camión inmortal haciendo grande a Kenia...
Bedford... el camión inmortal desafiando nuestro paso...
Que habrá más adelante?... La ruta me gusta más que las minas...
Como de costumbre dimos muchas vueltas por la ciudad, para un lado, para el otro, hablamos con los locos, escuchamos a los muy locos, dijimos que no a las putas, a un sinfín de vendedores ambulantes, a millones de motos taxis que nos querían meter dentro aunque no tengamos ningún lugar para ir. Dijimos que sí a los choclos a la parrilla, a algún que otro chai, a la revolución, y a la invitación de nuestro couchsurfer que se ofreció a llevarnos a hacer el típico paseito por la línea del Ecuador, la cual se encuentra a sólo quince minutos a pata por la carretera principal, y que de alguna manera sería el justificativo de nuestra permanencia en la ciudad.

Bedford... el camión inmortal mostrando sus sabias arrugas...
Bedford... el camión inmortal vistiendo de verde...
Bedford... el camión inmortal... aunque no lo veamos, siempre está...
Así que sin mucha charla de por medio y sin mucho preámbulo, todos juntitos y de la mano, con nuestras cámaras alertas para tan intenso acontecimiento, enfilamos hacia el centro de la tierra, a ver que se siente estar parado más cerca del sol, además de más calor.

Nunca habíamos visto una línea del Ecuador tan turística, y como cien metros antes de llegar, ya teníamos alrededor un montón de Masais (etnia del lugar) ofreciéndonos artesanías, tratando de meternos dentro de algún negocio, o intentando sacarse fotos a cambio de plata. Básicamente un malón de personas que lo único que logran es entorpecerte lo que realmente venís a hacer, que todos sabemos que es sacarnos la foto-cartel que dice que estás en el Ecuador para poner en el facebook.

Foto bufarra facebookera...
Tanques de agua gigantes devenidos en viviendas...
Además de esta simpática bufarrada, muy curioso y llamativo es hacer la prueba del agua, en la cual se puede visualizar cómo los polos magnéticos de la tierra hacen de las suyas, y al caminar de un hemisferio al otro, el agua da vueltas para lados distintos, mientras que si uno se para exactamente en el Ecuador cae sin movimientos... un flash físico digno de experimentar y comprobar.

Todo muy lindo por así decirlo, y luego de un rato y de que teníamos nuestras fotos bufarronas, nos volvimos hacia el pueblo para descansar y empezar a ver como íbamos a intentar meternos en Etiopía. También se veía el tema del lago Turkana, uno de los puntos más inaccesibles y difíciles del país...

Bedford... el camión inmortal... enseñando a conducir...
Estábamos advertidos que era mejor tomar un avión, que "de ahora en más el país no iba a ser el mismo", y que más al norte, más difícil iba a ser transitar. Hacia ahí nos dirigimos entonces, para chequear cuanto tienen estos rumores de verdad...

Nos vemos entonces en el hemisferio norte...hasta la próxima...

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Pablo le explica a Juan: Mecánica 1 para Bedford...