| Atardecer en Port Elizabeth... |
Una vez que llegamos a este punto, que marcó el final de la primera etapa del viaje, nos pusimos a alistar algunas cuestiones básicas para intentar acomodar el cerebro y reaprovisionarnos, mientras nuestro cuarto integrante preparaba su vuelta a la Argentina.
Port Elizabeth ponía punto final a la trastornada Ruta Jardín y una antesala hacia un país más desnudo, más colorido y con muchísima más identidad. Llegamos gracias a nuestra erudita guía de viaje al hostel más barato. El mismo está ubicado a cuadras del segundo estadio mundialista ubicado en un barrio cercano al centro de la ciudad. Luego de pedir descuento y beneficios varios, decidimos quedarnos por dos noches.
La primera postal de la ciudad fue en horas nocturnas por lo cual pudimos ver en vivo y en directo la “aparición mutante”, momento en que se hace de noche y deja a la intemperie gente embriagada diciendo cosas en varios idiomas pero que siempre terminan con la palabra rand. Para todo hay que tener una técnica y lo que estamos aprendiendo es que hablar en otro idioma tiene la ventaja de que nos podemos hacer los boludos cuando algo no nos conviene. Lo más. Cara de I don´t understand seguida por una rápida retirada son cosas que se dan frecuentemente.
La primera postal de la ciudad fue en horas nocturnas por lo cual pudimos ver en vivo y en directo la “aparición mutante”, momento en que se hace de noche y deja a la intemperie gente embriagada diciendo cosas en varios idiomas pero que siempre terminan con la palabra rand. Para todo hay que tener una técnica y lo que estamos aprendiendo es que hablar en otro idioma tiene la ventaja de que nos podemos hacer los boludos cuando algo no nos conviene. Lo más. Cara de I don´t understand seguida por una rápida retirada son cosas que se dan frecuentemente.
| En alguna esquina de la extraña ciudad... |
En nuestra primera noche de estadía sucedieron cosas muy comunes y muy inusuales también. En el primer paquete podemos incluir que saqueamos la cocina del lugar, even when a few minutes ago we closed a deal without breakfast and coffee for thirty rand less than the price. So nuestra conducta fue espeluznante, una manga de trogloditas atormentados por el hambre y la necesidad, chapoteando sobre los dulces, la manteca y el pan que encontramos a nuestro paso.
En segunda instancia tenemos que comentar la suerte que sentimos en haber conocido a Daphne. Daphne es una mujer de unos cuarenta y cinco años, soltera, mentalista y en extremo buena persona. Se dedica a técnicas alternativas de sanación y dedica gran parte de su vida a ayudar a todo lo que se le cruza en el camino, animales, personas, e híbridos mutantes en auto negro como nosotros. Lo más interesante, y el disparador de nuestro extenso diálogo con ella, fue el enorme bagaje de información que comenzó a desplegar sobre Sudáfrica, su idiosincrasia y el Apartheid.
| Daphne y una banda de clandestinos anonadados... |
Resulta ser que trabajó por una gran cantidad de años en Robben´s Island, una prisión que se encuentra en una isla cercana a Ciudad del Cabo que albergaba presos políticos. Su trabajo principal fue ayudarlos a reinsertarse en sociedad luego de cumplir condenas de hasta veinte años una vez que ésta locura del Apartheid llegó a su fin en 1994. La cantidad de cosas horrorosas y sorprendentes que relató dejó a todos absolutamente asombrados y perplejos. Un sinfín de sucesos inimaginables para cualquier persona que los escuche, inclusive para los mismos sudafricanos.
Da bronca e impotencia no poder relatar cada una de las historias en este espacio, pero debemos decir que esta mujer y su suave forma de hablar condimentaron una de las noches más interesantes del viaje hasta el momento. La risa con que remataba cada uno de los espeluznantes relatos con el ya conocido You know? dejará en cada uno de los que estuvimos un recuerdo imborrable. En aquella noche nos pasamos los teléfonos ya que ella vivía en nuestro siguiente punto del viaje, East London, y nos recomendó un sitio para parar que estaba a cuatro casas de la suya.
Tuvimos que chipear el cerebro nuevamente y ponernos a laburar para ayudar a nuestro amigo en la partida y a nosotros mismos en lo que se venía. Tuvimos un día agitado de Internet, averiguaciones, pasajes y corridas para evitar quedarnos en esta ciudad por mucho más tiempo.
Aprovechamos además para filmar algunas cosas que habían quedado algo desprolijas para el programa piloto, pasar por el banco, pedir números de teléfonos a cualquier cosa del sexo femenino que se cruzara y en medio de todo esto tratar de conocer un poco el lugar. Todo se dio según las expectativas y conseguimos cerrar la partida de nuestro amigo para el día siguiente y darnos el tiempo para preparar unas pizzas a la parrilla para su despedida.
Finalmente la última mañana en Port Elizabeth nos despidió con un sol precioso y una vista del Océano realmente espectacular. Tomamos un café, hicimos las últimas tomas en un centro comercial al aire libre y dejamos a nuestro amigo en el colectivo que lo llevaría a Ciudad del Cabo para tomar el vuelo hacia Argentina el día siguiente.
Finalmente la última mañana en Port Elizabeth nos despidió con un sol precioso y una vista del Océano realmente espectacular. Tomamos un café, hicimos las últimas tomas en un centro comercial al aire libre y dejamos a nuestro amigo en el colectivo que lo llevaría a Ciudad del Cabo para tomar el vuelo hacia Argentina el día siguiente.
| Centricidad, exentricidad y semáforo intruso... |
Como veníamos relatando, todo en Port Elizabeth fue una transición, fin de la Ruta Jardín, la partida de nuestro amigo, la incorporación de la española en el auto, y nuestro encuentro con Daphne que fue esa especie de señal que confirma que las cosas se van a poner algo distintas, que vamos a encontrar historias muy interesantes y que África no tiene absolutamente nada que ver con todo lo que veníamos viendo hasta aquí.
Para nuestro regocijo antes de partir para East London decidimos hacer una pasada por el Parque Nacional Addo, la reserva de elefantes en estado salvaje más grande de Sudáfrica. Nuestro propósito sería como siempre intentar conseguir la entrada gratis y realizar nuestro primer safari en tierras africanas.
En breve apasionantes relatos de un grupo que quedó rengo, pero sigue sacando pecho al regateo, al tiempo que avista elefantes con trompas largas y algo más.
En breve apasionantes relatos de un grupo que quedó rengo, pero sigue sacando pecho al regateo, al tiempo que avista elefantes con trompas largas y algo más.


























